domingo, 6 de octubre de 2013

Estrategias de algunas lenguas mayas en la adopción de nuevos significados: ‘pólvora’ y ‘cohete’


 
 
En el continente americano, la pólvora fue desconocida durante la época prehispánica. No fue sino hasta los primeros tiempos de la conquista, incluida la llegada de Cristóbal Colón al continente, que los americanos conocieron el uso de la pólvora como material bélico, como numerosos testimonios lo atestiguan (Villar Ortiz 1988: 11).

El primer encuentro de los mayas con el uso bélico de la pólvora ocurre en la primera expedición a Yucatán, en 1517, partida desde Cuba y encabezada por Francisco Hernández de Córdova. La historia cuenta que esta expedición hace contacto con un grupo de canoas de algún cacicazgo maya, que los invita a sus tierras sin sospechar que se trataba de una emboscada. Sobre esto relata Eligio Ancona:

 
“No habían llegado a los edificios, cuando el cacique dio voces, y los extranjeros se vieron repentinamente rodeados de una turba de guerreros indios, que al primer disparo de sus flechas les hirieron quince. Acto continuo, empuñaron sus lanzas y sus espadas y se arrojaron sobre los castellanos con tanto denuedo y brío que se juntaron pie con pie con sus enemigos, según la expresión de Bernal Díaz. Si los de Córdova no hubieran tenido más que espadas y ballestas, mal lo habrían pasado en aquel primer encuentro con los yucatecos; pero estos, luego que oyeron la detonación de las escopetas y advirtieron el estrago que causaban, huyeron, más bien sorprendidos que derrotados...”


Durante la colonia, la fabricación de la pólvora estuvo regulada por los gobernadores y dado que empezó a fabricarse de forma clandestina esta tarea fue limitada por las autoridades a una sola persona, aunque era tal su demanda que se pueden encontrar numerosos registros de envíos de pólvora desde la metrópolis (Villar Ortiz 1988: 13-17). Este gran consumo de pólvora en el Nuevo Mundo, no podría atribuirse solamente al uso bélico de la pólvora sino también a propósitos festivos y religiosos como había sido el objetivo original por el cual la inventaron los chinos muchísimos años atrás. Hoy en día la pólvora se sigue utilizando con estos fines, especialmente para fiestas patronales y la navidad así como festejos de otra índole como pueden ser las fiestas patrias o la celebración del año nuevo.
 
 

Dado que no se ha optado por el uso de un préstamo léxico directo del español, ¿cómo entonces nombraron los grupos mayas un objeto que no existía en su cultura material pero que ha llegado a ser un elemento importante en los ámbitos religioso y civil de sus vidas? Se trata pues de un proceso que en la teoría lingüística se conoce como transposición, y que consta de adaptar formas materiales que la lengua prestataria ya posee para referirse a ese nuevo objeto para el que no tiene palabras, pero para el cual rechaza un préstamo (Hockett 1971: 396-397). Es este mismo proceso que se ha sufrido (como hemos visto en notas anteriores) con la introducción del caballo y el borrego al área maya.

Nos centraremos en algunas lenguas pertenecientes a la rama yucatecana y a la rama occidental ésta última incluye los grupos cholano-tzeltalano y kanjobalano. Específicamente, veremos las lenguas yucateco, lacandón y mopán (rama yucatecana), las lengus chol, chontal, chorti, tzeltal y tzotzil (grupo cholano-tzeltalano) y tojolab’al (grupo kanjobalano), aunque al final haremos algunas referencias a lenguas de la rama oriental (mam  y qeqchí).

En estas lenguas el proceso de transposición ha dado como resultado casos de polisemia y es debido a ello que es posible rastrear el significado primario y los significados secundarios de la palabra que se utiliza para designar a la pólvora y al cohete (yucateco, chontal, tzotzil) aunque en varias de estas lenguas la palabra ya sólo conserva los significados secundarios como los significados principales (lacandón, mopán, chol, tzeltal, tojolab’al) y en algunas otras se mantiene solamente el significado primario (itzá, chortí):


yucateco
sabak               hollín/tizne, tinta negra, pólvora
sabak che’       árbol de cuya goma se saca tinta negra

lacandón
säbäk               pólvora

itzá
säbäk               tizne

mopán
säbäk               bala

chol
sibik                cohete, pólvora

chontal
sibik                hollín, carbón, pólvora

chortí
sibik                hollín/tizne

tzeltal
sibak                ‘pólvora, cohete’

tzotzil
sibak                ‘hollín, pólvora, cohete

tojolab’al
sib’ak              ‘pólvora, cohete’
 



Podemos ver que el significado primario es el de hollín/tizne y es precisamente el significado que Kaufman (2003) da a la forma protomaya *sib’aq. Es evidente la relación semántica existente entre los significados ‘hollín/tizne’ y ‘pólvora’, ‘cohete’ pues todos estos significados se relacionan con el fuego, ya sea como causa o resultado, y nos comprueba la siguiente afirmación:


Por más significados y acepciones que haya producido una palabra polisémica, suele mantener en el fondo cierta unidad sémica que representa su continuidad histórica y refleja el desarrollo cultural de la sociedad que la emplea” (García Hernández 1997-1998:295).
 

Sin embargo, podemos ir un poco más allá en la búsqueda del rasgo semántico que nos dará esa unidad sémica y la primera pista se encuentra en el maya yucateco, pues vemos que en esa lengua uno de los significados de sabak es ‘tinta negra’ e incluso encontramos la palabra sabak che’ que es el nombre de árbol de cuya goma se saca tinta negra, y en el Calepino de Motul (siglo XVI) se dice que sabac es la tinta que se hace también del humo de este árbol. Es notable que el significado de ‘tinta’ también es un significado secundario y que, al igual que en protomaya, el significado primario en maya yucateco sea ‘hollín/tizne’.
 
 
 
Sin embargo, es probable que el rasgo semántico que caracterice a la palabra protomaya *sib’aq sea el hecho de ser tener la propiedad de transferir su color negro o de ‘manchar/pintar de negro’ (encontramos que en chontal sibik también puede significar ‘carbón’). Uno de los análisis morfológicos que propone Kaufman (2003) para *sib’aq es sib’-aq donde se tendría la raíz nominal sib’ ‘humo’ y el sufijo -aq que parece ser cumplir con una función derivativa. Esta forma se encuentra en las lenguas de la rama oriental como en qeqchí y en mam, por ejemplo. En qeqchí vemos que sib’ significa tanto ‘humo’ (significado primario) como ‘tizne’ (significado secundario) mientras que en mam se tiene sib’ para ‘humo’ y sb’aq para ‘tizne’.

 
qeqchí
sib’                  ‘humo, tizne’

mam
sib’                  ‘humo’
sb’aq               ‘tizne’

 
De esta forma, el rasgo característico del humo sería el de dejar las cosas manchadas de negro o de “hollín/tizne”. Kaufman (2003) reconstruye *sib’ ‘humo’ sólo para el maya oriental, pues en protoyucateco se tiene *buuts’, en el protocholano *buts’ y en el prototzeltalano se tiene *ch’ahil; aunque, es posible que sí se haya encontrado en protomaya y que se haya perdido para las ramas yucateca y occidental conservándose solamente las cognadas heredadas de la protoforma *sib’aq.
 
 
 

No obstante, los significados de ‘cohete’ y ‘bala’ no se relacionan semánticamente de esta manera con ‘hollín/tizne’, por lo que estos significados, los más nuevos, deben de estar relacionados, por otros rasgos semánticos, con el significado ‘pólvora’.



Referencias

Ancona, Eligio. Historia de Yucatán. Cuatro tomos. Impresión facsimilar. Universidad de Yucatán. Mérida. [1878] 1978.

Calepino de Motul. Edición de Ramón Arzápalo Marín. UNAM, Instituto de Investigaciones Antropológicas. Tres tomos. México. 1995.

García-Hernández, Benjamím (1997-1998) “Semántica aléxica: significado primario y significados secundarios”. Voces 8-9, Ediciones Universidad de Salamanca.

Hockett, Charles F. (1971) Curso de lingüística moderna. Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires.

Kaufman, Terrence. Diccionario etimológico maya preliminar. 2003. http://www.famsi.org/reports/01051/pmed.pdf

Villar Ortiz, Covadonga (1988) La renta de la pólvora en Nueva España, 1569-1767. Publicaciones de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Sevilla.
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Cómo referir páginas web y documentos electrónicos (Mexicon-Style)

En el texto, utiliza las páginas web y los documentos electrónicos como fuentes publicadas:

Paz Ávila (2005); Ordóñez Sosa (2010)

En las referencias citadas utiliza el siguiente formato:

Ordóñez Sosa, Rodrigo E.
2010 La literatura comprometida. Documento electrónico, http://www.winaqbahlam.blogspot.com/, [3 de mayo, 2011]

Paz Ávila, Lillian
2005 La moda europea y su influencia sobre el terno yucateco durante el siglo XIX. Documento electrónico, http://www.mayas.uady.mx/articulos/terno.html, [5 de mayo de 2011]