jueves, 7 de julio de 2011

El origen de la palabra cacao: propuestas, argumentos y contra argumentos


El presente escrito es una revisión de las propuestas hechas por Campbell y Kaufman (1976) sobre la difusión de préstamos de lenguas mixe-zoques a otras lenguas mesoamericanas. De igual forma se presentarán los argumentos de Dakin y Wichmann (2000) en contra de este origen propuesto por los autores mencionados anteriormente, en especial de la palabra utilizada para designar al ‘cacao’ en la mayoría de las lenguas de Mesoamérica. También veremos los contra argumentos que Kaufman y Justeson (2007) proponen para defender la propuesta original de Campbell y Kaufman, para finalmente comprender cómo se trabaja con las reconstrucciones lingüísticas y las repercusiones que éstas tienen en la historia antigua de Mesoamérica.

El punto de discusión: la palabra para ‘cacao’

Campbell y Kaufman (1976) proponen que, entre otras, la palabra kakaw(a) que se encuentra difundida en muchas lenguas del área mesoamericana (con variantes de acuerdo a la fonología y morfología de cada lengua particular), se originó en la Costa del sur de México en alguna lengua temprana de la familia lingüística mixe-zoque, y que de ahí se difundió a toda la Cuenca de México y a las lenguas mayas, aunque en éstas no necesariamente de forma directa del zoqueano.
Contrariamente a los argumentos de Campbell y Kaufman, Dakin y Wichmann (2000) proponen que la palabra *kakawa no es de origen mixe-zoqueano, más bien proponen que se desarrolló en la familia yuto-nahua y se difundió a las otras lenguas mesoamericanas desde una forma nahua. Wichmann argumenta que un origen mixe-zoqueano es inconsistente con los datos lingüísticos internos del mixe-zoqueano, y Dakin que existe una etimología yuto-nahua satisfactoria para la forma nahua. El argumento lingüístico principal de ambos es, por un lado, una refutación a la reconstrucción de Kaufman de *kakawa como una palabra auténticamente mixe-zoqueana arguyendo que se introdujo a las lenguas mixes y zoques por separado desde afuera de la familia; y por otro, un intento por demostrar que la forma nahua de la palabra no es un préstamo sino que se originó propiamente en el nahua, descendiendo desde el vocabulario yuto-nahua. Un argumento secundario de estos autores ha sido que la palabra chokol=a:-tl para el chocolate también es un término nativo del nahua.
     Dakin y Wichmann explican que la evidencia en el mixe-zoqueano muestra que la palabra kakawa, y otras parecidas en la forma, fueron préstamos en el tiempo de una etapa temprana de separación. Proponen que los morfemas que consisten en tres sílabas son muy raros en lenguas mixe-zoques y afirman que sólo dos raíces pueden reconstruirse así, sugiriendo que una palabra con la forma kakawa debe tener un origen foráneo. Otro argumento ha sido que las palabras del zoque del Golfo deben ser préstamos ya que Wichmann reconstruye el penúltimo acento para todas las palabras nativas en zoque, y entonces ellos consideran las raíces con acento en otra sílaba como formas prestadas.
El escenario propuesto por Dakin y Wichmann para la difusión de kakawa desde el nahua involucra la hipótesis de que esa palabra se difundió por teotihuacanos hablantes de nahua que controlaban el comercio de cacao en Mesoamérica. Por esto, las repercusiones para la historia de Mesoamérica y Teotihuacan de acuerdo a lo propuesto por Wichmann y Dakin, son que la lengua dominante en la ciudad de Teotihuacan fue el nahua.
La respuesta de Kaufman y Justeson ante los argumentos de Dakin y Wichmann es una serie de contra argumentos que veremos a continuación. Kaufman y Justeson proponen que el nahua ha sido fuertemente influenciado por el mixe-zoqueano y totonakano y en menor grado por el wastekano en su etapa prenahua. Por su parte, ni el mixe-zoqueano ni el totonakano han sido muy influenciados por el nahua, incluso el wastekano que se avecindó con el nahua tiene relativamente pocos préstamos. Esto, de acuerdo con Kaufman y Justeson, hace parecer al nahua como un grupo recién llegado a Mesoamérica. Específicamente afirman que el protonahua muestra sustanciosamente préstamos de lenguas mixe-zoqueanas tanto en vocabulario como en gramática.
     Kaufman y Justeson aseveran que dejando de lado el caso de la palabra para ‘cacao’, el proto-mixe-zoque no muestra ningún ejemplo plausible de préstamo léxico del nahua o yuto-nahua tanto en el protomixe como en el protozoque, o en cualquier otro subgrupo genético mixeano o zoqueano. Asimismo, no hay un ejemplo demostrado de un préstamo nahua en ninguna lengua mesoamericana antes del período Clásico Temprano. Particularmente ningún préstamo del nahua ha sufrido cambios de sonido característicos de algún grupo genético de lenguas mesoamericanas; por el contrario, los préstamos nahuas en Mesoamérica todavía reflejan su fonología particular por lo que se puede saber que tales préstamos ocurrieron en el siglo dieciséis y no antes. Uno de los ejemplos más convincentes a este respecto es que los sustantivos nahuas siempre se toman prestados en su forma no poseída y reflejan el sufijo absoluto -tl, -tli o -li como en el modelo nahua. Entonces, los autores proponen que de tratarse de un préstamo del nahua se debería encontrar una forma parecida a kakawat, más que la forma kakaw en las lenguas mayances y en las mixe-zoqueanas.
     Otro argumento a favor del origen mixe-zoqueano de la palabra para ‘cacao’ en contra de un origen nahua es que el cacao no se da en ninguna parte cercana a la Cuenca de México ni en las zonas más lejanas del norte desde donde los nahuas entraron, por lo que es más probable que los nahuas tomaran prestada la palabra para ‘cacao’ de otra lengua que se localizara en una zona donde sí se cultivara. Eso es lo que siempre sucede cuando grupos recién llegados encuentran plantas y animales desconocidos y no crean neologismos usando recursos nativos de la lengua. Entonces, el nahua se vio grandemente afectado por una o más lenguas mixe-zoqueanas en su vocabulario, en su morfología y en su sintaxis. Aunado a esto Kaufman y Justeson arguyen que, además del mixe-zoqueano, hay formas tempranas del nahua que muestran influencia considerable únicamente del wasteko y del totonako. Pero es claro que estas últimas lenguas no fueron la fuente del préstamo de la palabra kakaw en el nahua, puesto que de haberlo sido debería esperarse tener la forma kakaw-tli en lugar de kakawa-tl ‘cacao’. Esto demuestra entonces que el mixe-zoqueano debe ser la única fuente probable de la forma que tiene la palabra para ‘cacao’ en el nahua.
     La teoría de Kaufman y Justenson se sostiene principalmente por la reconstrucción de 600 palabras de protomixe y de protozoque, así como de protomixe-zoque, en las cuales se encontraba la palabra para ‘cacao’. Ésta y otras palabras se encuentran también en varias lenguas mesoamericanas de otras familias lingüísticas en las cuales no es posible hacer reconstrucciones para las protolenguas de dichas familias. Las palabras que se difunden a otras lenguas desde el mixe-zoqueano pertenecen a un dominio semántico diverso que incluye: plantas, animales, herramientas, preparación de comida, calendario, cálculos numéricos, términos de parentesco y roles sociales entre otros.
     Kaufman y Justeson presentan un contra argumento a lo propuesto por Wichmann sobre la reconstrucción de los acentos en la penúltima sílaba en las palabras del protozoque y de la imposibilidad de reconstruir una forma común de *kakawa y *kakaw. Ellos tienen evidencia para el acento inicial en las raíces del zoque del Golfo y establecen la descendencia regular de formas zoqueanas desde la forma protozoque *kakawa. De igual manera, dirigen evidencia para la descendencia regular en todas las formas mixeanas para la palabra ‘cacao’ desde el protomixe *kakaw. Kaufman y Justeson demuestran que se pueden reconstruir seis raíces trisilábicas en protomixe, en protozoque y en protomixe-zoque en las que se incluye *kakawa. Ellos demuestran que cada forma trisilábica que se puede reconstruir en protozoque sobrevive como una forma trisilábica en zoque pero se reduce a una forma disílaba en el zoque del Golfo.
     Kaufman y Justeson arguyen que Wichmann se equivoca al proponer que las raíces trisilábicas en zoqueano se acentuaban regularmente en la penúltima sílaba. Comentan que una analogía del acento en la penúltima sílaba de palabras disílabas no es válida porque dicho patrón también puede tratarse como un acento de raíz inicial y lo que se requiere para establecer patrones acentuales en raíces trisílabas son datos de raíces trisílabas en sí mismas. Kaufman y Justeson utilizaron un gran corpus de datos para demostrar que el acento en la sílaba inicial o antepenúltima era normal en las raíces del zoque del Golfo con la forma *CVCVCV(C) y de este modo el patrón acentual de *kakawa es lo que se esperaría para las raíces mixe-zoqueanas.

Repercusiones en las historia antigua de Mesoamérica
Con respecto a Teotihuacan, Kaufman y Justeson argumentan que la lengua o lenguas de las clases altas o de élite debieron de haber tenido un alto impacto en el vocabulario y potencialmente en la gramática y pronunciación de muchas otras lenguas de Mesoamérica durante el período comprendido entre 100-500 DC. Esto significa que debió haber un número considerable de préstamos tempranos en las lenguas de la Cuenca de México y en otras lenguas más lejanas. Estos investigadores sugieren que los préstamos en las lenguas mayas habrían sucedido en la era Epiolmeca, es decir, durante el período Preclásico Tardío o el Clásico Temprano. Así que, dada esa fecha, los préstamos de las lenguas mayas debieron estar asociados con los teotihuacanos quienes hablarían una variedad de la rama norteña mixe-zoqueana. Sin embargo, los epiolmecas son más bien la alternativa viable de donde se tomaría el préstamo de la palabra para ‘cacao’ puesto que fueron ellos y no los teotihuacanos, quienes vivieron en o cerca de áreas donde se cultivaba esta planta.
     Aun así, un origen teotihuacano para los préstamos lingüísticos encontrados en la Cuenca de México y en sus alrededores es bastante probable. Kaufman y Justeson ya habían demostrado con anterioridad que hubo una difusión masiva de vocabulario mixe-zoque en las lenguas de la Cuenca de México y en sus alrededores. Por la localización de las lenguas con un gran número de préstamos, el centro de difusión debió encontrarse entre los totonakos o adyacente a ellos, y más involucrados con hablantes de tarasko y de nahua que con hablantes de wasteko. Su análisis geográfico los lleva a proponer que una de las lenguas que se habló en Teotihuacan (la de las clases altas y las élites) fue entonces una rama norteña de la familia lingüística mixe-zoque.

Bibliografía
Campbell, Lyle y Terrence Kaufman (1976). A Linguistic Look At The Olmecs. En: American Antiquity. Vol. 41. Núm. 1. pp. 80-89.

Dakin, Karen y Sören Wichmann (2000). Cacao and Chocolate, a Uto-aztecan perspective. En: Ancient Mesoamerica. 11. Cambridge University Press. pp. 55-75.

Kaufman, Terrence y John Justeson (2007). The History of the Word ‘Cacao’. En: Ancient Mesoamerica. 18. Cambridge University Press. pp. 193-237.
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Cómo referir páginas web y documentos electrónicos (Mexicon-Style)

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Paz Ávila (2005); Ordóñez Sosa (2010)

En las referencias citadas utiliza el siguiente formato:

Ordóñez Sosa, Rodrigo E.
2010 La literatura comprometida. Documento electrónico, http://www.winaqbahlam.blogspot.com/, [3 de mayo, 2011]

Paz Ávila, Lillian
2005 La moda europea y su influencia sobre el terno yucateco durante el siglo XIX. Documento electrónico, http://www.mayas.uady.mx/articulos/terno.html, [5 de mayo de 2011]