domingo, 24 de enero de 2010

LA EVANGELIZACIÓN EN YUCATÁN: lOS MAESTROS CANTORES Por Juan Cristóbal León Campos (condensado)

Más de quinientos años han pasado del contacto del mundo europeo con el americano. La extensión del imperio español a los largo del continente americano tuvo consecuencias fatales para la mayoría de los pueblos naturales del territorio invadido.

En la Nueva España los conquistadores encontraron diversos grupos étnicos establecidos a lo largo de un inmenso territorio. Particularmente en la península de Yucatán, la organización de los mayas en cacicazgos esparcidos en toda su extensión dificultó la dominación española, pues apenas controlaban un cacicazgo otro se rebelaba, circunstancia que hizo de la conquista del territorio maya una de las más tardadas y difíciles.

Desde su llegada, los misioneros buscaron romper con las tradiciones indígenas persiguiendo todo tipo de ritual religioso. Pero para romper con estas tradiciones no bastaba con reprimirlas, sino que era necesario suplantar las manifestaciones religiosas mayas con las cristianas. Enrique Florescano (1999: 232) dice al respecto: “El primer efecto de la conquista sobre la memoria indígena fue la destrucción del sistema estatal que recogía y propagaba el pasado por medio de los códices, los ritos, la arquitectura, el canto y las ceremonias colectivas”.

Con esta finalidad, los misioneros implementaron diferentes métodos de evangelización: las congragaciones de indios, los intérpretes y traductores, el estudio de la lengua maya, la “aparición” de imágenes “milagrosas” y el fomento de su adoración, la construcción de iglesias e imágenes de santos con los restos de templos e ídolos indígenas, el teatro mendicante, entre otros.

Los frailes destruyeron templos e imágenes de culto indígena y los suplantaron por iglesias y santos cristianos construidos con los restos. La ocupación de un sitio prehispánico proporcionaba acceso a la población allí establecida y otorgaba el prestigio del lugar a la nueva construcción. Sin embargo, en muchos casos los indígenas adoptaban los santos cristianos sin dejar de adorar sus ídolos de piedra, o transformaban éstos en imágenes de santos, al igual que ocurrió con las iglesias que se edificaron con los restos de templos indígenas y en el mismo lugar. Al parecer daba resultado, pero en muchos casos acudían a adorar a sus ídolos escondidos en ellas, o acudían porque como fue edificado con el mismo material y en el mismo sitio, para los naturales estos nuevos santuarios conservaban su divinidad.

Los frailes implementaron el sistema de “internado”, en el cual los más jóvenes de las familias nobles asistían con el fin de aprender imitando el ambiente religioso en que vivían los frailes, el recogimiento, la oración, la devoción al culto divino (Gonzáles Cicero 1978: 115).

La distinción más importante entre los indígenas adoctrinados es la de maestro. Anne Collins (1977: 243) distingue tres tipos de maestros: los maestros de canto, los maestros de capilla y los maestros de escuela. Entre las funciones de los maestros cantores estaba el ser secretarios de las parroquias; tomaban nota de los nacimientos, matrimonios y defunciones, posteriormente esta información la apuntaban en los registros. También impartía la doctrina, seleccionaban y enseñaban a los jóvenes que iban a recibir educación especial en música vocal e instrumental, en liturgia, en lectura y escritura, controlando de este modo a los que pudieran ser funcionarios de la Iglesia, escribanos y sus propios sucesores del cargo.

Podría pensarse que el maestro cantor respondió en todo momento a las exigencias de los frailes de forma “honorable”, pero hay que recordar que muchos de los frailes consideraban que habían cumplido su trabajo si los catecúmenos eran capaces de memorizar las cuatro oraciones (Credo, Ave María, Padre Nuestro y Salve), y de repetirles al ser cuestionados sobre ellas. Algunos maestros cantores participaron en la realización de ritos prohibidos por la Iglesia Católica, ritos que fueron practicados en las iglesias o en sus atrios con la incorporación de elementos cristianos. Los cantores no sólo ejercían la resistencia al dominio, sino que creaban espacios para el mantenimiento de las tradiciones. Una muestra es la costumbre prehispánica mantenida por los mayas actuales que consiste en enterrar a sus parientes difuntos con comida. Una mayoría de los maestros cantores eran en un principio ahkines o sacerdotes, por tanto continuaron siendo los depositarios de toda la tradición sagrada que quedaba. Los Chilam Balam y otros textos sacros que se conservan posiblemente son resultado de la labor de los maestros o de sus ayudantes los escribanos.

Los indígenas buscaron y crearon espacios de resistencia, readaptaron su organización a la realidad que los españoles les impusieron, y encontraron mecanismos para preservar su memoria cultural.

Referencias
Collins, Anne 1977. The Maestros Cantores in Yucatán. En: Grant D. Jones (Ed.). Anthopology and history in Yucatán. Austin: University of Texas Press.

Florescano, Enrique 1999. Memoria indígena. México: Taurus.

Gonzáles Cicero, Stella María 1978. Perspectiva religiosa en Yucatán. México: El Colegio de México.


Puedes consultar el artículo completo en: Archipiélago. Revista Cultural de Nuestra América. Núm. 51. UNESCO, UNAM, CIALC. pp. 51-54.
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Cómo referir páginas web y documentos electrónicos (Mexicon-Style)

En el texto, utiliza las páginas web y los documentos electrónicos como fuentes publicadas:

Paz Ávila (2005); Ordóñez Sosa (2010)

En las referencias citadas utiliza el siguiente formato:

Ordóñez Sosa, Rodrigo E.
2010 La literatura comprometida. Documento electrónico, http://www.winaqbahlam.blogspot.com/, [3 de mayo, 2011]

Paz Ávila, Lillian
2005 La moda europea y su influencia sobre el terno yucateco durante el siglo XIX. Documento electrónico, http://www.mayas.uady.mx/articulos/terno.html, [5 de mayo de 2011]