miércoles, 5 de mayo de 2010

LOS MAYAS IBAN TENIENDO NOMBRES DIFERENTES SEGÚN SU EDAD, ESTADO Y OFICIO por Alfredo Barrera Vásquez

Fray Diego de Landa informa en su famosa Relación, que al nacer los niños mayas eran presentados al Ah Kin o sacerdote de los días y éste “ponía el nombre que habría tener en su niñez”; que este nombre les duraba “hasta que se bautizaban”, que era cuando adoptaban el del padre; que éste les duraba hasta que se casaran, y después de casados recibían el del padre y el de la madre... El Diccionario de Motul da como primera acepción de la palabra almehen: “hijos respecto de padre y madre”, de modo que pudo llamarse este nombre almehen kaba.
Ralph L. Roys halló en la Crónica de Calkiní referencias a un Pal Kaba o sea nombre de infancia y a un Na Al Kaba o nombre materno. Ante esta evidencia, es posible que Landa se hubiese equivocado escribiendo padre en vez de madre, al referirse al nombre que recibían en el bautismo. De paso diremos que este bautismo era una ceremonia de la pubertad por medio de la cual los niños eran declarados aptos para el matrimonio.
Por lo que respecta al nombre que llevaban los casados, el mismo Landa dice: “A sus hijos e hijas llamaban del nombre del padre y de la madre; el del padre como propio, y de la madre apelativo, de esta manera: el hijo de Chel y Chan llamaban Na Chan Chel, que quiere decir hijos de fulanos...” Esta clase de nombres nos es familiar por el del héroe Na Chi Cocom cuyo significado es El Cocom cuya madre es Chi, ya que Na significa madre: Na Chi es el Na Al Kaba del documento de Calkiní. Además de estos nombres una persona podía tener, según la misma Crónica, un apodo o Koko Kaba. La costumbre de apodar con nombres de burla la heredamos los yucatecos.
También podía ser nombrada una persona por medio del título de su oficio o posición oficial; tal como decimos hoy “el licenciado fulano”, “el doctor mengano”, el gobernador zutano”, ellos podían decir: Ahau (Rey) Chel; Batab (cacique) Canul y así sucesivamente.


Fuente: Barrera Vásquez, Alfredo (2009) ¿Lo ignoraba usted?. Biblioteca Básica de Yucatán, Gobierno del Estado de Yucatán.

sábado, 24 de abril de 2010

LA LITERATURA COMPROMETIDA por Rodrigo E. Ordóñez Sosa

“La literatura es una forma de conocimiento del mundo. Como recreación de la realidad, constituye no un reflejo, sino una toma de conciencia…la lengua es una forma de entender el mundo y no un repertorio arbitrario de símbolos”, con estas palabras el escritor Carlos Montemayor inicia su texto sobre la antología de literatura indígena en México, la cual nos ofrece una postura de lo que debe ser el escritor y su compromiso con el mundo.
Esas breves palabras del escritor, nos ofrecen una filosofía estética, porque más allá de concebir la literatura como un juego del significado de las palabras, una meditación alejada de los problemas sociales del mundo, el arte también debe incorporar los elementos de la realidad a su torno, no debe prescindir de ella, ya que acabaríamos siendo lo que Ernesto Sabato dijo: traficantes de los sentimientos humanos, en vez de escritores concentrados en concebir la tensión del hombre con su destino y el mundo.
En México, la mayoría de las políticas en materia indígena están enfocadas desde lo que los grupos en el poder suponen son las necesidades de estas comunidades. De hecho, muchos de los programas no contienen las demandas más sentidas y por si fuera poco, se insiste en que los indígenas deben aprender español como principio básico para que se desarrollen e integren a la vida nacional.
En literatura la misma premisa se repite, principalmente porque la lengua castellana es el parámetro con que se miden los alcances literarios de las creaciones. Aunado a lo anterior, la mayoría de los escritores suponen que hay que acercar a los clásicos de la literatura a los jóvenes narradores y poetas en lengua indígena, cuando debería ser al revés, acercar esos escritos al público en general, en ediciones bilingües así como promover el aprendizaje de nuestras lenguas maternas.
Así, la preservación de la tradición oral, los cuentos, poemas y las mitologías de los pueblos indígenas, suponen para Montemayor la conservación de las culturas a través de los elementos del lenguaje, de sus representaciones del mundo y son un contraste con la concepción occidental de la vida.
Un ejemplo de lo anterior, es que en los poemas de lengua indígena la noche nace de los rincones de la casa, del suelo mismo se levanta la oscuridad para ir consumiendo la luz, mientras que la poesía en lengua española, es una repetición constante de modelos anteriores, metáforas diferentes para describir una misma lógica, que la noche nace del cielo y de cae de golpe sobre nosotros. Este ejemplo tan sencillo, es una muestra del compromiso de Montemayor por rescatar esas literaturas ocultas en los estados de la república, porque analizados más a fondo constituyen un lenguaje fresco, revitalizador de las formas y las concepciones poéticas.



Montemayor fue un escritor comprometido con la realidad, con las causas sociales y con las consecuencias de un Estado que utilizó sus recursos para acallar las voces disidentes. Desde la óptica del escritor, no era posible conformarse con buscar puestos públicos, como hoy en día vemos en varios literatos, sino que asumió que los investigadores deben criticar los excesos de los gobiernos, hacer propuestas para cambiar la sociedad en pro de un mejor nivel de vida para sus habitantes. Pese a los aportes del escritor, que en su mayoría nada más son consientes de sus obras, más que de los rescates que hizo a nivel nacional de las literaturas emergentes, las luchas sociales, es por ello que muchas de las políticas integradoras deberían vincularse más con la academia, con los grupos de intelectuales comprometidos con la defensa de las demandas de los pueblos, postuladas por sus mismos habitantes, más que aventurarse a adivinar cuáles son sus carencias. Así, las instituciones públicas deben actualizarse, reconocer la diversidad, y crear programas enfocados a transmitir una educación en lengua indígena, porque es una demanda permanente y como dijimos al principio, el lenguaje es una forma de conocer al mundo y el motor que mantiene en movimiento las culturas locales.

domingo, 24 de enero de 2010

ARTESANOS DE CHICHÉN ITZÁ EN RESISTENCIA por Cristóbal León Campos

La guerra de conquista iniciada hace más de cinco siglos sobre los pueblos originarios de América, aun hoy continúa. La característica principal de los gobiernos es su desprecio a las culturas indígenas y al patrimonio cultural e histórico de nuestro país. Para los poderosos, los indígenas solo sirven si están muertos, los que están vivos y trabajan son condenados a las peores condiciones de marginación y explotación.
En Yucatán, esta situación es clara, los campesinos mayas son despojados de sus tierras mediante engaños y fraudes, y reprimidos con violencia si deciden denunciar tales acciones del gobierno. Ese es el caso de los ejidatarios de Oxcum que en el 2006 y 2007 resistieron con dignidad tales atropellos. Un caso ejemplar del desprecio hacia la cultura indígena, es el que se desarrolla en la zona arqueológica de Chichén Itzá, donde permanecen en conflicto los artesanos mayas y los intereses privados de los gobernantes y burgueses empresarios.
Herederos de una histórica tradición los artesanos mayas trabajan todos los días en condiciones extremas al interior de Chichén Itzá. Su presencia se remonta al menos a la década de los 20. En la actualidad son aproximadamente 800 artesanos-comerciantes, de los cuales dependen por lo menos 6000 personas. Viven en los alrededores de Chichén Itzá en más de 20 pequeñas comunidades (entre ellas Pisté, Xcalacoop, San Felipe, Tohopkú, Yaxché), donde la situación económica es extrema por las condiciones de abandono en que se encuentran.
Desde años atrás los diferentes gobiernos junto al INAH, han pretendido expulsarlos de su propia tierra, en 1996 la policía los desalojó utilizando gases lacrimógenos, dañando en ese entonces a nuestros niños y algunas mujeres embarazadas. Permanecen en constante amenaza de un nuevo acto violento del gobierno, reciben a diario muestras de desprecio, y hostigamiento por parte de Hans Thies Barbachano quien se hace llamar “legitimo dueño de Chichén Itzá”. Han denunciado por todos los medios su situación, recibiendo por parte del gobierno nula respuesta, pues es evidente la inclinación que las autoridades tienen por Barbachano.
Como si el desprecio a su trabajo y su cultura fuera poco, desde 1997, se ha comenzado a convertir a Chichén Itzá en un centro comercial. Se efectúan grandes eventos “culturales” sin importar el daño que estos ocasionan a los vestigios de la zona arqueológica. Luciano Pavaroti, Placido Domingo, Sara Brightman son los principales artistas que han actuado en dichos eventos.
Para los próximos años han programados la actuación de Elton John y Paul McCartney, además de una función de Box en febrero del próximo año. El descaro es evidente, no hay beneficio para los mayas en estos eventos, solo persecución y violencia contra ellos, pues cada vez que se programa una de estas actividades se les persigue para expulsarlos de la zona arqueología, por considerar las autoridades que dañan el aspecto y estorban a sus planes. Actualmente se pretende construir un complejo turístico en Chichén Itzá, que incluye entre otras cosas 12 hoteles cinco estrellas, playas artificiales, lagos artificiales, campos de Golf, bares y discotecas. Por supuesto los mayas están excluidos de todos estos proyectos.
Ante todos estos atropellos a sus derechos históricos y culturales que establece el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se han organizado desde años atrás para resistir y poner freno a los embates gubernamentales de las autoridades que promueven la cultura maya sin los mayas.
Sus demandas son:
1. Que el INAH y/o las autoridades correspondientes expropien la propiedad privada (de aprox. 796 hectáreas a nombre de la familia Barbachano) enclavados en la zona federal de Chichén Itzá.
2. Que el 15% de los ingresos que capta mensualmente el INAH y el Patronato de Cultura de Yucatán en la zona de Chichén Itzá se destinen para los pueblos circunvecinos a la zona arqueológica. Con esta insistente petición hemos logrado que el Gobierno Federal y el de Yucatán firmen un convenio para que un 5 por ciento de ésos ingresos se destinen de manera retroactiva desde enero del año 2008 para el municipio de Tinum, donde se encuentra asentado Chichén Itzá. Hasta hoy no se conoce como se ha utilizado el dinero.
3. Que se creen leyes que exenten de pago los 365 días del año a todos los mayas de la península de Yucatán para entrar a la zona arqueológica de Chichén Itzá.
4. Los aprox. 800 artesanos-comerciantes pedimos que las autoridades del INAH y/o las que correspondan reconozcan formalmente nuestro espacio de trabajo acostumbrado.
5. Garantías legales y humanas a nuestro favor, es decir que se aplique el convenio 169 de la OIT y demás leyes que favorezcan a las comunidades indígenas, y no seamos desalojados, ni detenidos injustamente; debiendo la autoridad respetar y reconocer nuestro trabajo en el interior de la zona de Chichén Itzá.
La resistencia de los artesanos de Chichén Itzá debe ser acompañada por toda la sociedad, pues sus derechos legítimos como cultura indígena, oprimida y olvidada desde siempre por los malos gobiernos, deben ser defendidos, su autonomía y libre determinación debe ser aplicada.
Es necesario lograr el respeto y reconociendo pleno de los derechos indígenas, un reconocimiento real de la diversidad cultural de todos los pueblos y comunidades de nuestro país es la base para la conformación de un México justo. Se necesita dar fin a la guerra de conquista de los pueblos indígenas y conformar una alternativa a esta sociedad capitalista basada en la explotación y marginación de los sectores trabajadores, para dar paso a la construcción de un mejor país, con la participación de todos los que integran el México de abajo.

LA EVANGELIZACIÓN EN YUCATÁN: lOS MAESTROS CANTORES Por Juan Cristóbal León Campos (condensado)

Más de quinientos años han pasado del contacto del mundo europeo con el americano. La extensión del imperio español a los largo del continente americano tuvo consecuencias fatales para la mayoría de los pueblos naturales del territorio invadido.

En la Nueva España los conquistadores encontraron diversos grupos étnicos establecidos a lo largo de un inmenso territorio. Particularmente en la península de Yucatán, la organización de los mayas en cacicazgos esparcidos en toda su extensión dificultó la dominación española, pues apenas controlaban un cacicazgo otro se rebelaba, circunstancia que hizo de la conquista del territorio maya una de las más tardadas y difíciles.

Desde su llegada, los misioneros buscaron romper con las tradiciones indígenas persiguiendo todo tipo de ritual religioso. Pero para romper con estas tradiciones no bastaba con reprimirlas, sino que era necesario suplantar las manifestaciones religiosas mayas con las cristianas. Enrique Florescano (1999: 232) dice al respecto: “El primer efecto de la conquista sobre la memoria indígena fue la destrucción del sistema estatal que recogía y propagaba el pasado por medio de los códices, los ritos, la arquitectura, el canto y las ceremonias colectivas”.

Con esta finalidad, los misioneros implementaron diferentes métodos de evangelización: las congragaciones de indios, los intérpretes y traductores, el estudio de la lengua maya, la “aparición” de imágenes “milagrosas” y el fomento de su adoración, la construcción de iglesias e imágenes de santos con los restos de templos e ídolos indígenas, el teatro mendicante, entre otros.

Los frailes destruyeron templos e imágenes de culto indígena y los suplantaron por iglesias y santos cristianos construidos con los restos. La ocupación de un sitio prehispánico proporcionaba acceso a la población allí establecida y otorgaba el prestigio del lugar a la nueva construcción. Sin embargo, en muchos casos los indígenas adoptaban los santos cristianos sin dejar de adorar sus ídolos de piedra, o transformaban éstos en imágenes de santos, al igual que ocurrió con las iglesias que se edificaron con los restos de templos indígenas y en el mismo lugar. Al parecer daba resultado, pero en muchos casos acudían a adorar a sus ídolos escondidos en ellas, o acudían porque como fue edificado con el mismo material y en el mismo sitio, para los naturales estos nuevos santuarios conservaban su divinidad.

Los frailes implementaron el sistema de “internado”, en el cual los más jóvenes de las familias nobles asistían con el fin de aprender imitando el ambiente religioso en que vivían los frailes, el recogimiento, la oración, la devoción al culto divino (Gonzáles Cicero 1978: 115).

La distinción más importante entre los indígenas adoctrinados es la de maestro. Anne Collins (1977: 243) distingue tres tipos de maestros: los maestros de canto, los maestros de capilla y los maestros de escuela. Entre las funciones de los maestros cantores estaba el ser secretarios de las parroquias; tomaban nota de los nacimientos, matrimonios y defunciones, posteriormente esta información la apuntaban en los registros. También impartía la doctrina, seleccionaban y enseñaban a los jóvenes que iban a recibir educación especial en música vocal e instrumental, en liturgia, en lectura y escritura, controlando de este modo a los que pudieran ser funcionarios de la Iglesia, escribanos y sus propios sucesores del cargo.

Podría pensarse que el maestro cantor respondió en todo momento a las exigencias de los frailes de forma “honorable”, pero hay que recordar que muchos de los frailes consideraban que habían cumplido su trabajo si los catecúmenos eran capaces de memorizar las cuatro oraciones (Credo, Ave María, Padre Nuestro y Salve), y de repetirles al ser cuestionados sobre ellas. Algunos maestros cantores participaron en la realización de ritos prohibidos por la Iglesia Católica, ritos que fueron practicados en las iglesias o en sus atrios con la incorporación de elementos cristianos. Los cantores no sólo ejercían la resistencia al dominio, sino que creaban espacios para el mantenimiento de las tradiciones. Una muestra es la costumbre prehispánica mantenida por los mayas actuales que consiste en enterrar a sus parientes difuntos con comida. Una mayoría de los maestros cantores eran en un principio ahkines o sacerdotes, por tanto continuaron siendo los depositarios de toda la tradición sagrada que quedaba. Los Chilam Balam y otros textos sacros que se conservan posiblemente son resultado de la labor de los maestros o de sus ayudantes los escribanos.

Los indígenas buscaron y crearon espacios de resistencia, readaptaron su organización a la realidad que los españoles les impusieron, y encontraron mecanismos para preservar su memoria cultural.

Referencias
Collins, Anne 1977. The Maestros Cantores in Yucatán. En: Grant D. Jones (Ed.). Anthopology and history in Yucatán. Austin: University of Texas Press.

Florescano, Enrique 1999. Memoria indígena. México: Taurus.

Gonzáles Cicero, Stella María 1978. Perspectiva religiosa en Yucatán. México: El Colegio de México.


Puedes consultar el artículo completo en: Archipiélago. Revista Cultural de Nuestra América. Núm. 51. UNESCO, UNAM, CIALC. pp. 51-54.

viernes, 22 de enero de 2010

LUGAREÑOS NO PERMITEN ACCESO DE GENTE EXTRAÑA. LAS RUINAS MAYAS DE TAMPAK por Arturo Chim May

TICUL, Yucatán, 5 de septiembre.- Hay un acuerdo, si no ley, que reza: “Todo Quintana Roo es tierra maya” y se según Mario Chan Collí, cronista de la ciudad de F. Carrillo Puerto, este municipio se considera justamente como el “corazón de la zona maya”.

Lo anterior, curiosamente, lo corroboró el destino ya que estando de visita en un población denominada Chanká Derrepente, que pertenece al grupo de pueblos donde se dice estuvieron los cuarteles generales de figuras épicas de la historia de rebelión maya, como Jacinto Pat y el general Francisco May, por azares del destino, se nos indicó que en las ruinas mayas de Tampak, ubicadas muy “cerca” de esta población, los lugareños no permiten el acceso a gente extraña, ya que ahí realizan rituales y para ellos sigue siendo su centro ceremonial.

Iniciamos la tarea de localizar el lugar, que no es inaccesible porque hay veredas para llegar a él, pero nos faltaba un guía, lo que nos dificultó un poco su localización pero valió la pena, porque el lugar es un verdadero santuario maya donde se pudo observar que cada detalle habla de que ellos tratan de aislarlo de profanación alguna y en un nicho tienen a sus famosos guardianes –figurillas hechas con cera negra- y seguramente bautizadas o bendecidas por un jMen o sacerdote maya.

El templo maya principal mide 50 ó 60 metros de ancho por 20 metros de altura y conserva todos los detalles de la construcción, asimismo, tienen horadaciones donde supuestamente había personajes adornando la fachada, todo en buen estado, con piedras labradas que aún se han salvado de saqueadores y, en su conjunto, se aprecia imponente todo el edificio maya.

Entre los que visitamos el lugar se encontraban Luis Echeverría Villalobos, experto en estos vestigios, quien dijo que pertenecen al período Posclásico Temprano; Mario Chan Collí y Mario Mendoza Montes de Oca, cronistas de F. Carrillo Puerto y Ticul, respectivamente; Lorenzo Pech Tzun, experto alfarero que hace 15 años estuvo en el área, y David Balam Carrillo, comisionado de Ecología de Coprotur.

Según Echeverría Villalobos, este es uno de los poco sitios donde se encuentra el box lu’um [tierra negra] a flor de tierra, y recogió muestras para analizar y experimentar, y que de ser los resultados positivos del arte maya, podría solicitar este material al ejido de Chanká Derrepente para la elaboración de las réplicas de los objetos ceremoniales.

Artículo publicado en el periódico Por Esto! el lunes 6 de septiembre de 2004 en Mérida, Yucatán, México.
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Cómo referir páginas web y documentos electrónicos (Mexicon-Style)

En el texto, utiliza las páginas web y los documentos electrónicos como fuentes publicadas:

Paz Ávila (2005); Ordóñez Sosa (2010)

En las referencias citadas utiliza el siguiente formato:

Ordóñez Sosa, Rodrigo E.
2010 La literatura comprometida. Documento electrónico, http://www.winaqbahlam.blogspot.com/, [3 de mayo, 2011]

Paz Ávila, Lillian
2005 La moda europea y su influencia sobre el terno yucateco durante el siglo XIX. Documento electrónico, http://www.mayas.uady.mx/articulos/terno.html, [5 de mayo de 2011]